Carandai - Indumentaria para empresas
Noticias
 

Home > Noticias

Importaciones textiles están un 50% más altas que en la convertibilidad

En grandes rasgos, en la recuperación y el crecimiento de la cadena de valor de la agroindustria textil y de indumentaria, entre 2002 y 2007, se aprecian tres etapas.

utilización de nuevas instalaciones fabriles. La importación comenzó a crecer aceleradamente y estuvo cada vez más asociada a la sustitución de producciones nacionales; en 2006, alcanzó los máximos niveles de los 90 y, en 2007, los superó. Ahora bien, desde el segundo semestre de 2007 hasta agosto de 2008 se inició una etapa más compleja aún. Con un peso más apreciado en términos reales por la inflación acumulada y por la baja del tipo de cambio nominal, y con niveles de importación récord, el comportamiento de las diferentes ramas productivas comenzó a ser más irregular. Si bien las cifras del INDEC señalan que el complejo textil creció a una tasa del 4,8% en los primeros ocho meses de 2008 respecto de igual lapso de 2007, según el sondeo de Pro Tejer, el comportamiento de este período es mucho más volátil que en los anteriores y la principal novedad es que ya no crecen todas las actividades; incluso, en ciertos sectores, ha caído la producción.
 
CONTRACCIÓN. La crisis del campo implicó mermas de entre un 20 y 40% para la mayoría de las actividades. No obstante, por el efecto de las importaciones, algunos sectores, comenzaron una fase de contracción económica antes de esa crisis, como el de los tejidos planos, la mayoría de los productores a fasón y el de las confecciones. Luego, el conflicto del campo agudizó su situación y empeoró su capacidad de reacción. No obstante, el contexto actual es muy diferente a la de la anterior crisis: anteceden 5 años de crecimiento pleno, hay solvencia financiera, capital de trabajo y existe un proceso activo de reinversión de utilidades. De hecho, más allá del panorama de inestabilidad e incertidumbre, se mantiene en vigor el proceso inversor. En efecto, la cadena de valor habrá desembolsado, desde la devaluación y hasta lo proyectado de 2008, sólo en concepto de bienes de capital, sin financiamiento externo, 4.000 millones de pesos. Asimismo, ha reincorporado a 233 mil trabajadores en toda la cadena de valor en forma directa. Las exportaciones mantuvieron a lo largo de todo el período un ritmo ascendente. Desde 2002 subieron un 56%, a pesar de la pérdida de competitividad derivada de la apreciación de la moneda. Una clara muestra del potencial del sector se observa analizando los precios de exportación de la indumentaria comparados con el resto de las áreas de la economía. Mientras el valor promedio por tonelada exportada de la Argentina fue de 529 dólares, el de los bienes finales textiles fue de 33.413 dólares, 63 veces más alto.
 
AVANCE DE LAS IMPORTACIONES. Este proceso virtuoso de crecimiento está gravemente amenazado por las importaciones. En efecto, su evolución va rompiendo récords y, para fin de año, las proyecciones de Pro Tejer revelan que se alcanzarán los u$s 1.700 millones. Esta cifra es un 50% más alta que la del pico de la convertibilidad. En este escenario, más allá del efecto de la inflación, existe un claro factor exógeno que irrumpe en el modelo: las importaciones chinas. Mientras en 2003, esas compras representaban el 2% de las importaciones totales, en 2008 ya concentran el 26%, ganando participación sobre todo frente a las compras realizadas al Mercosur y a la Unión Europea. ¿Cómo se despliega esa potencia y cuál es el impacto en la Argentina? En rigor, existe una política global del Estado chino que interviene en la economía fomentando la producción y, especialmente, la exportación en condiciones laborales muy precarias, bajos niveles de rentabilidad que son compensados a través de subsidios y exenciones impositivas. Además, de esta manera, el gobierno chino, induce a las empresas a generar elevadas economías de escala. Así, pueden vender a precios que están por debajo de los costos de producción, utilizando esta política para captar mercados. En efecto, mientras el valor promedio de la indumentaria importada por la Argentina de todos los orígenes excepto el chino es de u$s22,90 por kilo, el precio promedio de la ropa procedente de China es de u$sl2,25 por kilo. Estos precios no tienen una relación directa con costos de producción, sino que están condicionados por una política del Estado chino que interviene en toda su cadena de valor con medidas que afectan los precios.
 
Existe una competencia desleal, donde no operan las leyes de mercado, no es una competencia entre empresas sino que se trata de una guerra comercial en condiciones de gran desigualdad: son pymes que compiten con una política global de una gran potencia mundial. Es imprescindible el diseño de una política estatal de desarrollo de la industria. El compromiso de los productores se puso de manifiesto a través de sus inversiones y su generación de puestos de trabajo.
 
 
 
Carandai - Indumentaria para empresas