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Por menor consumo, en abril se desaceleró toda la economía

EL GASTO PÚBLICO CRECE MENOS, AUMENTAN TARIFAS Y SUBE EL COBRO DE IMPUESTOS: Del boom a casi una meseta, el consumo frena la expansión del PIB. Unos ven medidas para "entibiar" sin enfriar; otros creen que las ventas sacaron el pie del acelerador

Durante abril, la economía podría haber vivido un rebote por la paralización forzosa de marzo. Pero, en cambio, hizo lo que piden economistas opositores: desaceleración con respecto al 9% anual de los últimos cuatro años. Los datos sobre la evolución del Producto Bruto ni siquiera están recopilados, pero los que ya se conocen sobre consumo son elocuentes. Las ventas bajaron 0,4% con respecto a abril del año pasado, según la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME); sólo crecieron 3% en unidades para la Cámara de Autoservicios y Supermercados Chinos (Casrech); mientras que los supermercados grandes ya hablan de un crecimiento moderado, alejado de los dos dígitos que marcó algunos meses del último quinquenio.
 
Además, la inflación se desaceleró con respecto al primer trimestre del año. Durante enero, febrero y marzo osciló entre 3% a 4% cada mes; mientras que en abril rondó el 2,5%. Todos los años hay menor inflación en el segundo trimestre que a lo largo del primero, porque aumenta el cobro de impuestos. Pero este año, el crecimiento de las expectativas inflacionarias podría haber quebrado esa regla.
 
Las explicaciones sobre la desaceleración de abril son de todo tipo. Algunas vienen del campo, como el poco gasto de sus pobladores al tener la cosecha parada, o los efectos del humo sobre el comercio minorista de Capital Federal y Gran Buenos Aires. Otras razones se basan en la actitud prudente de los consumidores, que "no corrieron a hacerse de stock, ni siquiera cuando volvió la carne o en los últimos días, que bajó su precio", explicó Miguel Angel Calvete, de la Casrech.
 
También el Gobierno hizo lo suyo. Aunque Néstor y Cristina Kirchner denosten públicamente la idea de "enfriar" la economía, lentamente dan señales para que pase de caliente a tibia. El crecimiento del gasto público bajó bruscamente: de 38% en el primer bimestre a 28% en marzo. Algunas tarifas subieron: el transporte público a principios de año, Litoral Gas fue autorizada a subir 25% la tarifa a comercios e industrias, un ejemplo que podría seguir con otras concesionarias, y los combustibles (de precio supuestamente libre) tuvieron un primer incremento y están cerca de producir el segundo.
 
Con el Gobierno dando señales de gasto público y tarifas (aunque moderadas), sólo falta un impuestazo para ser un paquete anti-inflación clásico. El esquema de retenciones móviles, aunque contrariado por la realidad, intentó serlo; desde enero se descuenta del sueldo 11% y ya no 7% para la jubilación; las tarifas de luz, gas y agua subirán pronto, con especial énfasis en el sector ABC1, el mismo que no votó a Cristina Fernández de Kirchner y blandió cacerolas hace un mes.
 
Para la ortodoxia, a este (casi) plan de ajuste sólo le faltaría un congelamiento salarial. La mayoría de los gremios acordaron subas del 20% a 25%; pero hacia adelante hay señales de moderación. La suba del salario mínimo, de $ 980 ya desactualizados por la inflación, deberá esperar por lo menos hasta junio; no se sabe cuándo subirá el mínimo no imponible de Ganancias; y el Gobierno le pidió a la CGT que no se plantee una reapertura de paritarias en octubre.
"Nunca buscaríamos enfriar, pero tampoco daremos señales para que la inflación se descontrole", apuntó un funcionario. Para un economista, en cambio, "el consumo cae porque la gente del campo está guardando la cosecha o los dólares, y todas las clases sociales tienen la actitud wait and see. No se está desacelerando la economía por la inteligencia del planteo macroeconómico, sino porque no da para más".
 
 
 
 
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