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Brasil pisa cada vez más fuerte en el mercado textil Argentino.

En los últimos 2 años, desembarcaron 10 empresas del vecino país. Ya fabrican más de 80% de las zapatillas locales y casi 60% del jean argentino. Con la venta de Alpargatas desaparece una de las últimas industrias de calzado nacional. Gran parte del jean quedará en manos del holding Camargo Corrêa

El último zarpazo lo dio el lunes San Pablo Alpargatas, controlada por Camargo Corrêa, quien anunció la compra de la tradicional textil argentina Alpargatas, una operación que se venía cocinando desde el año pasado y que había sido adelantada por BAE en aquel momento.
Pero la avanzada de Camargo fue la última de una serie de inversiones que las empresas del país vecino vienen realizando desde hace tiempo.
Santana en Chaco, Coteminas en Santiago del Estero, Santista en Tucumán, Picadilly en Saladillo, Paquetá en Chivilcoy y Dilly en Misiones, son sólo algunas de las compañías que ya plantaron bandera en estas tierras.
Desembarcaron de a poco, pero hoy ya dominan la mayor parte del calzado e indumentaria deportiva. Y con la nueva operación de Camargo, que ya estaba en el país a través de la operación de Santista, los brasileños pasaron a detentar 60% del denim (la tela del jean) fabricado en el país.
A esto se suma que el 19% de todas las prendas importadas en el primer trimestre provienen del vecino país.

Beneficios
La explicación para semejante desembarco es bien simple: un tipo de cambio más competitivo que el de su país de origen y los bajos costos de la mano de obra industrial local son los argumentos más escuchados.
A eso hay que sumarle, los incentivos entregados por la mayoría de las administraciones del interior.
Justamente hoy, el gobierno de Misiones le dará el predio de 2.400 metros cuadrados en la localidad de El Dorado a la empresa brasileña Dilly Clásico, en donde planea levantar, en sólo cuatro meses, una planta que producirá 35.000 pares de calzado deportivo mensuales para Nike.
Otra empresa que desembarcó en la Argentina es Coteminas. Compraron la planta de la fábrica de toallas Grafa en La Banda, Santiago del Estero. Atraída por los beneficios fiscales que otorga la ley 6.750 de promoción industrial, anunció en marzo pasado que invertirá $100 millones en una nueva planta para fabricar sábanas de algodón. Hasta ahora, tenía una fábrica de tejidos planos, considerada por sus pares como “la mejor y más moderna del mundo”.
Coteminas se beneficiará con un retorno de hasta 30% de la inversión que realice a partir de su primera producción.
Otro caso es Paquetá, la brasileña firmó un convenio para instalarse en un predio de la ex empresa PAER en Chivilcoy, cerrado hace veinte años.
Con la promesa de la creación de 2.000 puestos de trabajo consiguió un predio de 75.000 metros cuadrados. Allí construirá, en conjunto con el municipio, una nave de 5.000 metros cuadrados. Para ello, el ente municipal solicitó un préstamo al Banco Provincia de u$s2 M, que se amortizará con una cuota en concepto de alquiler que pagará Paquetá, licenciataria de Diadora, pero a su vez, fabricante de las zapatillas de la alemana Adidas.
Otra textil, Santana, anunció el año pasado una inversión de $98 millones para instalar una fábrica textil de hilos, confección y tintura de telas de jean en Puerto Tirol, a 15 kilómetros de Resistencia. Parte de esa inversión, $30 M, sería financiada por el gobierno del Chaco.
Santista amplió la producción de prendas en sus instalaciones de Tucumán.
Picadilly es otra empresa que se suma al mercado local. Ya se instaló en Saladillo y se especializa en la producción de calzado casual. Grendene que maneja Reebock en la Argentina, si bien tiene plantas en Brasil, todavía no desembarcó con producción a nivel local.
Indular y MV Shoes son de los pocos grupos locales grandes que aún no han pasado a manos brasileñas.
Las empresas brasileñas también dominan otros cinco sectores.
No es la primera vez que grupos del país vecino incursionan en un sector con ánimos de dominarlo. Esta tendencia, de compañías de origen brasileño que se quedan con una local, se empezó a profundizar a partir de la devaluación de 2002.
De hecho, en la actualidad, las firmas brasileñas ya son líderes en varios sectores de la economía argentina, como la energía, las bebidas, la carne, el cemento y el acero. Ahora, se agrega la rama textil.
Según datos del mercado, las inversiones que las compañías brasileñas efectuaron para adquirir empresas argentinas ya supera la barrera de los u$s5.500 millones.
Una de las operaciones que mostró el camino de esta tendencia la marcó AmBev, cuando pagó u$s1.200 millones por el paquete mayoritario de la cervecería Quilmes.
La pata brasileña del emporio cervecero InBev, fue adquiriendo Quilmes paulatinamente, hasta obtener casi el total de las acciones. En el 2002, el grupo había aprovechado que la familia Bemberg estaba cerca del default y se adueñó de 36% del capital accionario. Hoy maneja casi 80% del mercado cervecero.
También fue importante el aporte de Camargo Corrêa, con la compra de la tradicional cementera Loma Negra, que estaba en manos de Amalia Lacroze de Fortabat, por u$s7.000 millones.
Actualmente, Camargo controla 47% del mercado local de cemento, además de la concesión del ex Ferrocarril del Sud.
El sector cárnico tampoco resultó indiferente para los socios principales del Mercosur. De hecho, Friboi compró Swift por u$s100 millones.
La empresa también busca volver a poner en marcha otros dos frigoríficos del Grupo Cepa, en Venado Tuerto y Pontevedra. La estrategia de todas estas adquisiciones fue similar, ya que las compañías de Brasil les compraron directamente su “joyas” a familias representativas de la economía local de los últimos años.

Pionero
Quizás el ejemplo más impactante de esta movida de venta de empresas argentinas a manos brasileñas lo dio Petrobras, que le compró la petrolera Pecom a los Perez Companc.
Este caso provocó innumerables debates, durante la presidencia de Eduardo Duhalde, sobre la conveniencia de perder compañías locales de peso.
Pero esas voces que se manifestaban en contra de la pérdida de empresas con tradición en la Argentina no surtió el efecto necesario para evitar otras adquisiciones por parte de los brasileños.
Le siguió Belgo Minheira (que es de capitales belgas, pero administrada desde Brasil) cuando transformó el dinero que le había prestado a la familia Acevedo en las acciones controlantes de Acindar, la única fabricante de acero “redondo”, como se llama al hierro para la construcción.
Ahora se definió la venta de Alpargatas a Camargo Corrêa, lo que determina que las empresas brasileñas pasarán a controlar el 70% de la producción local de calzado, indumentaria deportiva y jean.

Fuente: www.infobae.com

 
 
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